sábado, 6 de diciembre de 2014

Investigacion medica en el Peru

El contexto mundial actual caracterizado por grandes transformaciones obedece en gran medida a la generación de conocimiento científico y avances tecnológicos. Resulta cada vez más evidente la existencia de tres factores imprescindibles para el desarrollo de sociedades prosperas y sostenibles; la ciencia, la tecnología y la innovación. Esta triada impacta positivamente no solo en el logro de desarrollo económico sino también en el aspecto social, medioambiental y de mejor calidad de vida y salud.
Durante las últimas décadas nuestro país parece haber estado desvinculado, debido a crisis económicas, políticas y sociales, a la generación de conocimiento científico en áreas estratégicas como el de la salud pública y otras vertientes de las ciencias médicas, y uno de estos fines, por lo menos en el aspecto de difusión, corresponde a las revistas científicas médicas. En nuestro medio, sin falsas modestias, la Revista de Gastroenterología del Perú, lidera en nuestro país este rol.
Si bien en los últimos años se han formulado planes de priorización de investigación en salud, como el impulsado por el Instituto Nacional de Salud, debemos reflexionar sobre nuestro rol de promoción de generación de conocimiento y contribución a la mejora en el desarrollo de la especialidad, como una entidad promotora y colaboradora dentro de un sistema de investigación creando alianzas con instituciones académicas públicas, comités de investigación, sociedades científicas, colegios profesionales, hospitales y otras instituciones y con un rol primordial de las universidades.
Es precisamente en la universidad como ambiente natural propicio para la investigación donde se evidencia un déficit preocupante. Es con abrumador realismo que observamos que el posicionamiento y presencia de la universidad en la región y especialmente la universidad peruana en las calificaciones de desempeño internacionales resulta casi imperceptible. Según el QS World University Rankings edición 2013 , recientemente publicado, ubica a las universidades peruanas en posiciones notoriamente rezagadas, mediciones que emplean variables como la actividad investigadora, calidad de la investigación y publicaciones científicas en revistas de alto factor de impacto y/o indexadas.
do virtual e interactivo, viene desarrollando de manera exitosa y con gran acogida.

Infestación Phthirus pubis en parpados de niños abandonados

Phthirus pubis es un pequeño insecto de color blanco grisáceo, con forma de cangrejo, que mide 1,5 a 2,0 mm de largo. Como su nombre lo indica, vive habitualmente en el área pilosa del pubis y sus vecindades inmediatas. Es de hábitos sedentarios, no cambia de lugar con frecuencia. Se instala en un punto, sujetándose a un pelo con sus patas, y con sus estructuras bucales insertadas en la piel, ingiere sangre de un modo casi continuo, al parecer sin aumentar de volumen, debido posiblemente a que deyecta con mucha frecuencia, hecho que conduce al acúmulo de material excrementicio en torno a su ubicación (Buxton, 1950; Herms y James, 1961).
La parasitosis se propaga principalmente por contacto sexual y por lo general se presenta en individuos de bajo nivel educacional, precarias condiciones socio-económicas y deficientes prácticas de higiene personal (Reyes y col., 1965; Gillis y col., 1990). También se puede adquirir por contacto personal íntimo al compartir adultos infestados y niños pequeños una misma cama y más improbablemente por otros medios tales como asientos de inodoros (Buxton, 1950).
Además del área pubiana y vecindades, el P. pubis ha sido encontrado en áreas pilosas del abdomen y tórax, axila, barba, bigote y pestañas, cejas y cuero cabelludo (Buxton, 1950; Herms, y James, 1961; Reyes y col., 1965; Mueller, 1973; Signore y col., 1989; Rundle y Hughes, 1993).
A comienzos de agosto de 1999 la directora de un hogar de menores del sector sur de la Región Metropolitana trajo a consulta a un niño de ocho años de edad, porque desde hacía dos semanas éste presentaba inflamación bilateral del reborde palpebral, la cual se había mantenido no obstante la aplicación diaria de un colirio recetado en un consultorio externo de salud. La breve historia clínica permitió formular una impresión diagnóstica de las pestañas por P. pubis. En el examen físico se observó la presencia de pequeños elementos esferoidales oscuros, de aproximadamente 1 a 1,5 mm, adheridos al tercio proximal de las pestañas, hecho que reforzó la impresión diagnóstica. Impresión que fue confirmada mediante examen estereoscópico de una muestra de pestañas, en el cual fueron observado ejemplares adultos y huevos de P. pubis. (Fig. 1).

Fig. 1.- Ejemplares adultos y huevos de P. pubis obtenidos del reborde palpebral y pestañas del paciente.
También se le examinaron macroscopicamente al niño las cejas y el cuero cabelludo, con resultados negativos.
El tratamiento consistió en la extracción con pinzas de los elementos parasitarios, previa impregnación de los rebordes palpebrales con vaselina líquida. Fue extraído un total de 23 insectos adultos y 32 huevos.
El niño vivía en el hogar de menores de Lunes a Viernes — institución en la que no se detectó la infestación en los 27 niños restantes — y pasaba los fines de semana en casa de su madre, su más probable fuente de infestación, a quién con propósitos de epidemiológicos y profilacticos fue imposible contactar.
Es importante tener presente el posible diagnóstico de infestación por P. pubis en niños de insuficiente condición socio-económica que padecen de blefaritis rebelde con presencia de pequeñas masas esferoidales oscuras en pestañas, sin dejar de considerar la eventual parasitación del cuero cabelludo que incluso ha sido diagnosticada en un lactante de seis semanas de edad por Silburt y Parsons (1990), quienes postulan la posible asociación entre la infectación y el abuso infantil.

Loxocelismo en Peru

e reconoce al loxoscelismo como un emponzoñamiento accidental secundario a la mordedura por araña del género Loxosceles. Este aracnidismo necrótico es producido en el Perú por las especies L. laeta (figura 1) y L. Rufipes 1,2,3, sin embargo, en otras latitudes pueden estar involucradas otras especies y géneros4,5. En 1996, el Center for Disease Control and Prevention -CDC- de los Estados Unidos de Norteamérica, ha dado mayor significación a los casos de aracnidismo como problema de salud pública 5. En el Perú el loxocelismo ya fue considerado en 1983 como un problema de salud pública por Zavaleta y Col.6 . En ambos países no es obligatorio el reporte de casos, de modo que la magnitud real del loxoscelismo se desconoce, particularmente en el Perú. Esta falta de obligatoriedad de la notificación de estos accidentes y el escaso número de investigaciones epidemiológicas en el país, contribuyen a que se desconozca indicadores epidermológicos básicos.
En el accidente loxoscélico y otros producidos por arañas, se precisa de la inoculación del veneno a través de los quelíceros -dos pares de piezas bucales del arácnido situados por delante de la mandíbula- para que se inicie una cadena de eventos que en algunas ocasiones puede terminar en la muerte del sujeto mordido. Cada quelícero consta a su vez de un pedúnculo alargado y cónico en cuyo extremo se conecta a un diente afilado y curvo que es finalmente el aparato inoculador7.
Según la disposición de los quelíceros, las arañas se clasifican en subórdenes. En el suborden Orthognata los quelíceros emergen verticalmente por debajo del extremo anterior del cefalotórax en tanto que en el Labidognatha, los quelíceros se encuentran en posición vertical; de suyo la posición de los quelíceros es importante para la mordedura.
En general las del suborden Orthognata carecen de peligro porque su veneno es inofensivo para el hombre. Como ejemplo tenemos a las arañas terrestres (Mygalidas), muchas veces temidas por su gran tamaño y a las conocidas como arañas " pollito", "tarántula" o "peludas". Por el contrario, las arañas del suborden Labidognatha si son capaces de producir enfermedad, es decir, cuadros de intoxicación humana. Las familias y géneros más importantes en salud pública se indican a continuación:

Estas arañas poseen glándulas especializadas en secretar sustancias principalmente proteicas. En general, las arañas no son parásitas sino mas bien, animales depredatorios; los casos en que el hombre es comprometido accidentalmente son de importancia médica y de salud pública. En el Perú podemos encontrar hasta 3 géneros de éstas arañas peligrosas para el hombre, pero particularmente Latrodectus y Loxosceles; el género Lycosa fue encontrado hace algunos años en ciertas áreas de Arequipa8. A continuación se revisan algunos aspectos epidemiológicos de relevancia, así como sugerencias para la prevención y control de este accidente.